Las caídas son la causa principal de aparición de lesiones en las personas adultas, en especial, entre las mujeres.
A mayor edad, mayor probabilidad de sufrir una caída.
A medida que envejecemos, se va produciendo una pérdida progresiva de masa muscular, que predispone a sufrir caídas. Ésta, se puede prevenir adoptando un estilo de vida activo en el que necesariamente tiene que estar presente la práctica regular de actividad física, adaptada a las necesidades de cada persona.
Para conservar lo mejor posible la capacidad funcional y disminuir el riesgo de caídas, se recomienda el ejercicio físico multicomponente.
Es un programa de acondicionamiento físico que combina en una misma sesión varios tipos de ejercicio de fuerza, equilibrio, flexibilidad y resistencia aeróbico.
En el siguiente enlace del proyecto Vivifrail, podrás ver las distintas ruedas de ejercicio físico propuestas para personas mayores de 70 años en formato vídeo.
Elige la rueda que más se adapte a tu nivel funcional actual
Además, te recomendamos ver el siguiente vídeo, que recoge consejos y ejercicios específicos para prevenir caídas.
Es el deterioro progresivo de los sistemas fisiológicos relacionado con la edad, que puede situar a la persona en un estado de vulnerabilidad ante la aparición de factores estresantes.
La fragilidad no es sinónimo de enfermedad, pero, si no se trabaja, la persona irá perdiendo poco a poco la capacidad para realizar aquellas actividades que le permiten ser y hacer lo que para ella es importante en la vida.
Si tú o alguien de tu entorno ha notado que desde hace un tiempo te cuesta o no puedes realizar actividades que hacías con normalidad en tu vida diaria, por uno o más de los siguientes motivos:
Otras señales como escuchar peor la radio o el sonido del teléfono cuando te llaman, tener escapes de orina o haber sufrido una o varias caídas recientemente, también sugieren fragilidad.
La buena noticia es que es la fragilidad es prevenible, detectable y tratable.
Un envejecimiento activo y saludable es fundamental para prevenir la aparición o progresión de los estados de fragilidad, además de reducir la probabilidad de sufrir caídas a medida que vamos cumpliendo años.
Principalmente, se realiza adoptando y manteniendo un estilo de vida saludable, siendo los siguientes puntos los más importante para conseguirlo:
Acude a tu centro de salud; tu enfermero/a o médico/a de familia pueden ayudarte de varias maneras:
Favorece el bienestar físico y psíquico y mejora la capacidad de autocuidado.
“La vida activa es salud, y cada movimiento cuenta”
La Organización Mundial de la Salud recomienda para los adultos entre 150 y 300 minutos de ejercicio aeróbico moderado a la semana (caminar, andar en bici, bailar), complementado con ejercicios de fuerza al menos 2 veces por semana.
Es esencial mantenerse activo para prevenir la pérdida de masa muscular asociada al envejecimiento y la aparición o progresión de la fragilidad en edades más avanzadas.
En este sentido, en personas mayores de 65 años, se recomienda realizar actividad física multicomponente, que combine ejercicios de fuerza, resistencia aeróbica, flexibilidad y equilibrio.
Procura mantener una dieta variada y equilibrada, que contenga los nutrientes que necesitas en cantidades suficientes.
Recomendaciones generales de alimentación:
Amplía aquí estos consejos y más recomendaciones.
El tabaco y el alcohol son factores de riesgo prevenibles que aumentan exponencialmente el riesgo de enfermedades cardiovasculares, respiratorias y diversos tipos de cáncer. Además, el alcohol afecta gravemente el equilibrio y los tiempos de reacción lo que dispara el riesgo de caídas.
En este apartado puedes consultar más información sobre alcohol, tabaco, y otro tipo de drogas y adicciones, además de guías y otros materiales para ayudarte a dejar estos hábitos.
Con el proceso de envejecimiento se producen cambios en la memoria, sobre todo en la capacidad para retener nueva información (memoria reciente).
También se ve afectada cuando se producen cambios vitales significativos para la persona (jubilación, viudedad), especialmente si se acompañan de síntomas depresivos. Algunos medicamentos o enfermedades también pueden interferir en su funcionamiento.
Es recomendable realizar actividades que estimulen el cerebro como la lectura, los pasatiempos o la escritura.
Si notas problemas de memoria que afectan a tu vida diaria o que te impiden hacer actividades que antes hacías correctamente, consulta con tu profesional de salud de referencia.
Envejecer no implica perder la capacidad de disfrutar de una sexualidad plena.
Sin embargo, existen cambios fisiológicos que pueden interferir o dificultar algunas prácticas sexuales; algunos ejemplos: la pérdida de lubricación vaginal en la mujer y la dificultad para lograr y mantener la erección en el hombre.
Las preocupaciones adicionales propias de la edad también pueden interferir en el deseo sexual. Hablar y compartir estas experiencias personales fomenta una sexualidad más positiva y plena.
Puedes consultar abiertamente cualquier duda o problema que interfieran en tu sexualidad a tu profesional de la salud de referencia.
Una adecuada gestión de estrés fomenta el bienestar físico y psíquico, ayudándonos a responder mejor ante situaciones adversas.
Sentirse bien emocionalmente no significa estar siempre feliz. Significa saber afrontar los momentos buenos y malos, gestionar nuestras emociones y contar con recursos para seguir adelante cuando aparecen los problemas.
Consejos para practicar una actitud positiva ante la vida:
El entorno es el espacio físico, social y cultural donde desarrollamos nuestra vida (hogar, lugar de trabajo, barrio, municipio) y donde se establecen relaciones sociales que determinan una manera de vivir y de ser. Un entorno saludable es aquel que favorece el bienestar físico y mental de las personas.
El objetivo es encontrar un contexto de vida en el que la elección más accesible sea la más saludable. Por ejemplo, si el carril bici recorre toda la ciudad, es más probable que elijamos la bici como medio de transporte.
Las ciudades o comunidades amigables con las personas mayores son aquellas que garantizan la accesibilidad universal en las actividades diarias: en el trasporte, en la vivienda, en actividades al aire libre, en la participación social…
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), son lugares que adaptan los servicios y estructuras físicas con el objetivo de ser espacios donde, de forma activa, se adapten a las necesidades de toda la población y así mejorar su calidad de vida al envejecer. Amplia esta información aquí.
En este sentido, es preciso construir una sociedad libre de estereotipos, prejuicios y discriminación contra las personas por su edad (edadismo), es decir, una sociedad para que las personas sea cual sea su edad puedan hacer aquello que desean en cada momento de su vida.

Recuerda:
La edad no marca quien eres
No hay un estado de salud adecuado a la edad
No hay un comportamiento adecuado a la edad
No hay una manera de vestir adecuada para la edad

El entorno comunitario es el escenario ideal para desarrollar habilidades de aprendizaje y ocio y participar de forma activa en la sociedad.
Hay un amplio abanico de posibilidades gratuitas que están a tu alcance para generar salud y bienestar. Puedes conocer los recursos y actividades que hay cerca de donde vives o trabajas para lograr una mayor calidad de vida. Localiza los recursos de salud de tu comunidad aquí.
Recuerda: elige actividades que te ayuden a sentirte bien y que se adapten a tus intereses.
La finalidad es garantizar una vida digna e independiente a todas las personas, sin importar su condición física o su edad. Es esencial que el sistema de salud se adapte a las necesidades de las personas en las diferentes etapas de la vida.

Es decir, se trata de:
El envejecimiento es un proceso natural en la vida, la consecuencia de ir cumpliendo años, del paso del tiempo por las personas. Este proceso provoca un descenso gradual de algunas capacidades físicas y mentales y aumenta el riesgo de enfermedad.
Los cambios asociados al envejecimiento no son lineales ni uniformes, y su vinculación con la edad de una persona en años es más bien relativa. La diversidad que se aprecia en la vejez no es una cuestión de azar, está claramente ligado a nuestro entorno y a nuestro estilo de vida
El envejecimiento saludable es envejecer de manera que, independientemente de mi edad, pueda seguir haciendo lo que me gusta y quiero hacer. Consiste en mantener la capacidad funcional, la autonomía y el bienestar mental a medida que pasan los años.
De acuerdo con la OMS, el objetivo es añadir “vida a los años” y no solamente “años a la vida”. En esta línea, nace el movimiento "a la vejez, vitales", en representación de un grupo poblacional en ascenso, que representa ya a más de seis millones de personas y que opta por un envejecimiento saludable basado en políticas de promoción de la salud y prevención de la enfermedad.

Memorias del Servicio Riojano de Salud, Consejeria de Salud, Fundación Rioja Salud y Unidades Docentes