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Las caídas son la causa principal de aparición de lesiones en las personas adultas, en especial, entre las mujeres.

A mayor edad, mayor probabilidad de sufrir una caída.

 

A medida que envejecemos, se va produciendo una pérdida progresiva de masa muscular, que predispone a sufrir caídas. Ésta, se puede prevenir adoptando un estilo de vida activo en el que necesariamente tiene que estar presente la práctica regular de actividad física, adaptada a las necesidades de cada persona.

Para conservar lo mejor posible la capacidad funcional y disminuir el riesgo de caídas, se recomienda el ejercicio físico multicomponente.

Ejercicio físico multicomponente

Es un programa de acondicionamiento físico que combina en una misma sesión varios tipos de ejercicio de fuerza, equilibrio, flexibilidad y resistencia aeróbico.  

En el siguiente enlace del proyecto Vivifrail, podrás ver las distintas ruedas de ejercicio físico propuestas para personas mayores de 70 años en formato vídeo.

Elige la rueda que más se adapte a tu nivel funcional actual

Además, te recomendamos ver el siguiente vídeo, que recoge consejos y ejercicios específicos para prevenir caídas.

 

¿Qué es la fragilidad? ¿Qué implicaciones tiene?

Es el deterioro progresivo de los sistemas fisiológicos relacionado con la edad, que puede situar a la persona en un estado de vulnerabilidad ante la aparición de factores estresantes.

La fragilidad no es sinónimo de enfermedad, pero, si no se trabaja, la persona irá perdiendo poco a poco la capacidad para realizar aquellas actividades que le permiten ser y hacer lo que para ella es importante en la vida.

¿Cómo sé si soy frágil?

Si tú o alguien de tu entorno ha notado que desde hace un tiempo te cuesta o no puedes realizar actividades que hacías con normalidad en tu vida diaria, por uno o más de los siguientes motivos:

  • Fatiga o cansancio extremo la mayor parte del día
  • Pérdida de fuerza al agarrar objetos
  • Marcha lenta y/o con dificultad
  • Pérdida de peso significativa no justificada en el último año

Otras señales como escuchar peor la radio o el sonido del teléfono cuando te llaman, tener escapes de orina o haber sufrido una o varias caídas recientemente, también sugieren fragilidad.

No todas las personas mayores son frágiles

La buena noticia es que es la fragilidad es prevenible, detectable y tratable.

Un envejecimiento activo y saludable es fundamental para prevenir la aparición o progresión de los estados de fragilidad, además de reducir la probabilidad de sufrir caídas a medida que vamos cumpliendo años. 

¿Cómo puedo prevenir la fragilidad y las caídas?

Principalmente, se realiza adoptando y manteniendo un estilo de vida saludable, siendo los siguientes puntos los más importante para conseguirlo:

Acude a tu centro de salud; tu enfermero/a o médico/a de familia pueden ayudarte de varias maneras:

  • Aportándote un consejo integral en estilos de vida, con especial importancia a las recomendaciones de actividad física adaptada a tus circunstancias de salud actuales.
  • Valorar la probabilidad de que tengas fragilidad haciéndote alguna pregunta y/o pidiéndote que hagas alguna prueba sencilla para evaluar cómo caminas; esto último es especialmente útil para anticipar futuras caídas.
  • Ayudarte a revisar la medicación que tomas y posibles riesgos en el hogar u otros riesgos externos que puedan aumentar la probabilidad de sufrir caídas.

Realiza actividad física

 

Favorece el bienestar físico y psíquico y mejora la capacidad de autocuidado.

 

“La vida activa es salud, y cada movimiento cuenta”

La Organización Mundial de la Salud recomienda para los adultos entre 150 y 300 minutos de ejercicio aeróbico moderado a la semana (caminar, andar en bici, bailar), complementado con ejercicios de fuerza al menos 2 veces por semana.

Es esencial mantenerse activo para prevenir la pérdida de masa muscular asociada al envejecimiento y la aparición o progresión de la fragilidad en edades más avanzadas.

En este sentido, en personas mayores de 65 años, se recomienda realizar actividad física multicomponente, que combine ejercicios de fuerza, resistencia aeróbica, flexibilidad y equilibrio.

Aliméntate de forma saludable

Procura mantener una dieta variada y equilibrada, que contenga los nutrientes que necesitas en cantidades suficientes.

 

Recomendaciones generales de alimentación:

  • Las dietas deben ser fáciles de elaborar y acordes a los gustos personales.
  • Se aconseja una distribución en al menos cuatro comidas (desayuno, comida, merienda y cena).
  • Se deben adaptar a la capacidad de masticación y deglución de la persona.
  • Limitar la ingesta de sal y azúcar.
  • Asegurar un consumo adecuado de alimentos ricos en calcio (leche y derivados lácteos) y moderar el consumo de alcohol y cafeína, que inhiben su absorción.
  • Aumentar el consumo de fibra y alimentos integrales.
  • Aumentar el consumo de líquidos, especialmente entre comidas (con la edad, la sensación de sed disminuye).

Amplía aquí estos consejos y más recomendaciones.

Evita el tabaco y el alcohol

El tabaco y el alcohol son factores de riesgo prevenibles que aumentan exponencialmente el riesgo de enfermedades cardiovasculares, respiratorias y diversos tipos de cáncerAdemás, el alcohol afecta gravemente el equilibrio y los tiempos de reacción lo que dispara el riesgo de caídas.

En este apartado puedes consultar más información sobre alcohol, tabaco, y otro tipo de drogas y adicciones, además de guías y otros materiales para ayudarte a dejar estos hábitos.

Mantén activa tu mente

Con el proceso de envejecimiento se producen cambios en la memoria, sobre todo en la capacidad para retener nueva información (memoria reciente).

También se ve afectada cuando se producen cambios vitales significativos para la persona (jubilación, viudedad), especialmente si se acompañan de síntomas depresivos. Algunos medicamentos o enfermedades también pueden interferir en su funcionamiento.

 

Es recomendable realizar actividades que estimulen el cerebro como la lectura, los pasatiempos o la escritura.

 

Si notas problemas de memoria que afectan a tu vida diaria o que te impiden hacer actividades que antes hacías correctamente, consulta con tu profesional de salud de referencia.

 

 

Practica una sexualidad saludable

Envejecer no implica perder la capacidad de disfrutar de una sexualidad plena.

 

Sin embargo, existen cambios fisiológicos que pueden interferir o dificultar algunas prácticas sexuales; algunos ejemplos: la pérdida de lubricación vaginal en la mujer y la dificultad para lograr y mantener la erección en el hombre.

Las preocupaciones adicionales propias de la edad también pueden interferir en el deseo sexual. Hablar y compartir estas experiencias personales fomenta una sexualidad más positiva y plena.

Puedes consultar abiertamente cualquier duda o problema que interfieran en tu sexualidad a tu profesional de la salud de referencia.

Cuida tu salud mental

Una adecuada gestión de estrés fomenta el bienestar físico y psíquico, ayudándonos a responder mejor ante situaciones adversas.

 

Sentirse bien emocionalmente no significa estar siempre feliz. Significa saber afrontar los momentos buenos y malos, gestionar nuestras emociones y contar con recursos para seguir adelante cuando aparecen los problemas.

Consejos para practicar una actitud positiva ante la vida:

  • Aprende a disfrutar de las pequeñas cosas, tanto solo como acompañado.
  • Trabaja tu sentido del humor mediante actividades que fomenten la alegría y la desconexión.
  • Apóyate en tus familiares y amigos, no te aísles.

 

 

No te olvides de:

  • Cuidar tu piel. Tu piel se vuelve más seca, pierde elasticidad y se hace más frágil a medida que envejeces. Esto facilita la aparición de lesiones e infecciones, especialmente si no existe suficiente higiene. Hay que prestar especial atención a la protección del sol ya que la piel se vuelve más frágil.

 

  • Cuidar tus pies. Algunas enfermedades, la mala circulación, uñas mal cortadas o usar zapatos inadecuados pueden hacer que tus pies sufran.

 

  • Revisar la vista de forma periódica. Si en algún momento sientes dolor, visión borrosa, pérdidas repentinas de la visión, deslumbramientos, pequeñas manchas oscuras o líneas onduladas que flotan a través de la visión, o ve las líneas rectas como torcidas, debes consultar con tu profesional de salud de referencia.

 

  • Proteger la salud bucodental. La prevención diaria, la hidratación y las revisiones periódicas son clave para mantener la salud bucodental. Puedes consultar más información sobre el cuidado bucodental aquí.

 

  • Dormir bien. El sueño es un pilar básico y los patrones de sueño suelen cambiar a medida que se envejece.

El entorno es el espacio físico, social y cultural donde desarrollamos nuestra vida (hogar, lugar de trabajo, barrio, municipio) y donde se establecen relaciones sociales que determinan una manera de vivir y de ser. Un entorno saludable es aquel que favorece el bienestar físico y mental de las personas.

El objetivo es encontrar un contexto de vida en el que la elección más accesible sea la más saludable. Por ejemplo, si el carril bici recorre toda la ciudad, es más probable que elijamos la bici como medio de transporte.

 

Entornos amigables

Las ciudades o comunidades amigables con las personas mayores son aquellas que garantizan la accesibilidad universal en las actividades diarias: en el trasporte, en la vivienda, en actividades al aire libre, en la participación social…

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), son lugares que adaptan los servicios y estructuras físicas con el objetivo de ser espacios donde, de forma activa, se adapten a las necesidades de toda la población y así mejorar su calidad de vida al envejecer. Amplia esta información aquí.

En este sentido, es preciso construir una sociedad libre de estereotipos, prejuicios y discriminación contra las personas por su edad (edadismo), es decir, una sociedad para que las personas sea cual sea su edad puedan hacer aquello que desean en cada momento de su vida.

Recuerda:

La edad no marca quien eres

No hay un estado de salud adecuado a la edad

No hay un comportamiento adecuado a la edad

No hay una manera de vestir adecuada para la edad

 

Busca nuevas formas de aprender y participa en actividades sociales

El entorno comunitario es el escenario ideal para desarrollar habilidades de aprendizaje y ocio y participar de forma activa en la sociedad.

Hay un amplio abanico de posibilidades gratuitas que están a tu alcance para generar salud y bienestar. Puedes conocer los recursos y actividades que hay cerca de donde vives o trabajas para lograr una mayor calidad de vida. Localiza los recursos de salud de tu comunidad aquí.

Recuerda: elige actividades que te ayuden a sentirte bien y que se adapten a tus intereses.

 

Sistema de salud y cuidados de larga duración adaptados a necesidades

La finalidad es garantizar una vida digna e independiente a todas las personas, sin importar su condición física o su edad. Es esencial que el sistema de salud se adapte a las necesidades de las personas en las diferentes etapas de la vida.

 

Es decir, se trata de:

  • alinear la atención sanitaria con las metas personales del paciente
  • controlar la medicación
  • prevenir la fragilidad y las caídas
  • vacunar contra las enfermedades más prevalentes en personas mayores
  • usar herramientas para mejorar la atención al paciente

 

 

El envejecimiento es un proceso natural en la vida, la consecuencia de ir cumpliendo años, del paso del tiempo por las personas.  Este proceso provoca un descenso gradual de algunas capacidades físicas y mentales y aumenta el riesgo de enfermedad.

Los cambios asociados al envejecimiento no son lineales ni uniformes, y su vinculación con la edad de una persona en años es más bien relativa. La diversidad que se aprecia en la vejez no es una cuestión de azar, está claramente ligado a nuestro entorno y a nuestro estilo de vida

El envejecimiento saludable es envejecer de manera que, independientemente de mi edad, pueda seguir haciendo lo que me gusta y quiero hacer. Consiste en mantener la capacidad funcional, la autonomía y el bienestar mental a medida que pasan los años.

De acuerdo con la OMS, el objetivo es añadir “vida a los años” y no solamente “años a la vida”. En esta línea, nace el movimiento "a la vejez, vitales", en representación de un grupo poblacional en ascenso, que representa ya a más de seis millones de personas y que opta por un envejecimiento saludable basado en políticas de promoción  de la salud y prevención de la enfermedad.