Yolanda Zaldívar Ballogera. Jurista. Hospital San Pedro

El secreto es un deber del profesional sanitario con respecto a toda la información que conozca de sus pacientes. No solo afecta al médico, sino también a todo el personal que trabaja en un centro sanitario y que por su trabajo tenga ocasión de conocer. Incluye a los alumnos, al personal en formación y a todas las categorías que trabajan en los centros o servicios sanitarios.

El deber de confidencialidad/secreto no solo se refiere a los datos contenidos en la historia clínica del paciente sino también a los que se ha tenido acceso mediante comunicación verbal, grabaciones, videos, así como los contenidos en cualquier archivo informático, electrónico, telemático o registro público o privado, incluidos los referidos al grado de discapacidad o información genética.

La Ley de Derechos del Paciente establece que “toda persona tiene derecho a que se respete el carácter confidencial de los datos referentes a su salud y a que nadie pueda acceder a ellos sin previa autorización amparada en la Ley”.

Este derecho se traduce en esa obligación de confidencialidad de los datos, ya que el paciente los deposita con la confianza de que se le guardará el secreto y, todos estamos sometidos a ese deber, no solo durante la estancia en el Centro sanitario en el que trabajamos, sino también una vez haya concluido el mismo, sin que dicho deber se extinga con la defunción del paciente.

El deber de confidencialidad afecta no solo a datos íntimos (incluidos los psicológicos relativos a ideas, valores, creencias, vivencias personales…) sino también a datos biográficos del paciente y de su entorno (sean íntimos o no) cuyo conocimiento por terceros pueda afectar a las personas.

Cuando se utilice información en dispositivos electrónicos, (portátiles, memorias, USB…), se debe tener en cuenta que, en ningún caso se podrá compartir esta información utilizando sistemas de información y/o herramientas informáticas, redes sociales, etc. que no se encuentren sujetas a sistemas de seguridad del Centro sanitario.

Su incumplimiento puede constituir un delito tipificado en el Código Penal como Descubrimiento y Revelación de secretos, artículos 197 y ss., y castiga tanto, al que descubra secretos o vulnere la intimidad de otro sin su consentimiento (incluyendo grabaciones, reproducciones de escucha, sonido e imágenes) como al que “sin estar autorizado se apodere de datos reservados de carácter personal de otro que se hallen registrados en cualquier tipo de registro público o privado”, conlleva penas de 1 a 4 años de prisión y multa de 12 a 24 meses, y si se difunden de 1 a 5 años.