Por José Luis Jalón, psicólogo

Hace ya un año, que a eso de las 6.45 a.m. escuchamos en la radio algo que se identificaba como el Virus de Wuhan. No se sabía absolutamente nada, de algunas noticias que aparecían en prensa a comienzos de enero de 2020. El 3 de marzo del 2020 se confirmaba el primer positivo en La Rioja.

Desde entonces, se han producido cambios en nuestra forma de desarrollo psico-social, para tratar de adaptarnos a cada situación, en función de la incidencia de la enfermedad.

Una de las frases que más hemos oído es no sé realmente lo que me pasa. Desde hace algún tiempo no estoy bien o de forma más coloquial, “yo no era así”. Dormir mal, sensación de ira en ocasiones lloro y no tengo claro por qué o simplemente fuera del trabajo noto apatía que antes no detectaba.

En los meses de marzo, abril, mayo y junio se detectaba el miedo a contagiarse y a contagiar a las personas que queremos. Desde el mes de julio era el miedo a no ser capaz de superar situaciones profesionales, porque se habían superado en los meses de atrás, los recursos que nuestros maestros nos enseñaron cuando se estudia una profesión relacionada con la sanidad. A partir de diciembre el miedo tiene forma de interrogante y se expresa en términos de ¿otra vez vamos a pasarlo mal? o ¿cuándo va a terminar?

Puede que la psicología nos aporte algunas pistas sobre lo que nos puede estar ocurriendo.

Cuando identificamos una situación como amenazante, surgen las posibles estrategias que podemos utilizar para resolverla. En la primera parte todos estamos de acuerdo, en que el factor amenazante es el “Covid 19”. En la segunda quizás podamos discrepar un poco más. Así, la estrategia para enfrentarnos a esta situación amenazante no es parar nuestra vida, o hacer que todo sea Covid, porque ahí aparece el segundo problema y es la combinación de ansiedad y depresión; “Haga lo que haga va a ser horrible”.

La mayor habilidad psicológica que ahora podemos poner en práctica es la flexibilidad, como una débil rama de un árbol que ante una nevada tardía de primavera, donde ya repleto de hojas se dobla, se descarga y no se parte. Las ramas más fuertes a priori y rígidas que no se doblan, no se adaptan y se parten.

La sensación de tristeza, de ira, de falta de energía puede ser el reflejo de intentar adaptarte a esta situación con los métodos tradicionales que teníamos y que ahora no son válidos. Cuando antes sentías necesidad, pasabas una tarde con tus seres queridos, cuando la saturación laboral afloraba, te planificabas unas vacaciones. Incluso tenías la sensación de que al margen de imprevistos, tus horas de trabajo las tenías “no descontroladas”.

Pues bien, ahora esa estrategia no es posible. Puedes elegir entre añorar los días en los que visitabas a tus familiares o contactar con ellos por los medios que la tecnología nos brinda. Puedes elegir entre añorar los tiempos en los que descansabas con unas vacaciones en la playa o en la montaña o salir a caminar con las medidas de precaución que debes adoptar. Si no lo haces, la tristeza, el agotamiento, la sensación de inutilidad laboral, la ira, estarán servidas, al igual que la fatiga pandémica de la que en adelante oiremos hablar o la decepción profesional con nosotros mismos.

Tienes que convertirte en una persona activa para ti, exprimiendo cada momento con las posibilidades que te brinda esa situación. Si la estrategia que eliges es que “se pase ya”, probablemente fracasaremos y seremos como la rama gruesa de un árbol que se quiebra por la nieve. Si la estrategia que pones en marcha es trabajar por los enfermos y cuidar de ti con las posibilidades que ahora tenemos, cada día, probablemente los síntomas que te llevan a la conclusión de “yo antes no era así”, mejoren.

En otras situaciones ya lo has hecho. Alguna vez que tenías planificado ir a la playa llovió o hizo frío y probablemente aprovechaste el día para hacer una excursión o visitar un pueblo cercano. Ese día no fue el mejor, no hiciste lo que a priori esperabas, fue el mejor posible gracias a tu flexibilidad, como una débil rama que se dobla ante la nieve y se descarga.