Por Eva Martínez Ochoa. Jefa del Servicio de Epidemiología

Las vacunas proporcionan protección individual, pero también ofrecen un beneficio colectivo. Cuando las coberturas de vacunación son elevadas existe una protección para toda la población, vacunados y no vacunados, debido a que existe una interrupción de la transmisión del agente infeccioso. Esto es especialmente para aquellas personas que por problemas médicos no pueden recibir vacunas (inmunidad comunitaria). En aquellas poblaciones en las que las coberturas de vacunación frente a una enfermedad han disminuido en un momento dado, se ha visto un claro aumento de dicha infección.

Por lo tanto, la existencia de personas no vacunadas aumenta la posibilidad de adquirir enfermedades inmunoprevenibles. Las vacunas no son efectivas al 100% y, por otra parte, existen individuos que por circunstancias diversas (inmunodeficiencias, contraindicaciones específicas, edad temprana…) no pueden recibir vacunas. Estos hechos motivan que para enfermedades infecciosas de alta transmisibilidad debamos establecer un “cinturón” de inmunes alrededor de los susceptibles (inmunidad comunitaria), especialmente en el caso de los niños, por ser especialmente vulnerables a las enfermedades infecciosas. En este sentido, si la mayoría decidiera no vacunarse por comodidad o por motivos éticos o religiosos, desaparecería esta inmunidad de grupo y dejaría expuestos a los más vulnerables. En términos de primum non nocere en vacunología, el rechazo a recibir vacunas por razones ideológicas o de objeción de conciencia contrasta con el bioético principio de justicia porque dificulta cualquier plan dirigido a erradicar una enfermedad específica, de tal manera que se olvida fácilmente que el vivir en sociedad implica un contrato de solidaridad.

Hay que tener en cuenta, que las disminuciones de coberturas pueden suponer rebrotes y retrasos para conseguir los objetivos fijados para el control de las enfermedades inmunoprevenibles.

 

En el Sistema Nacional de Salud, el número de casos confirmados con infección por SARS-CoV-2 asciende a 1.879.413 (por test PCR) de los que 50.122 han fallecido y 18.004 han precisado ingreso en la UCI, según datos del Ministerio de Sanidad, a 28 de diciembre.

La Rioja

En La Rioja, desde el inicio de la pandemia se han registrado 585 fallecimientos.

La incidencia acumulada de ayer se situaba en 235,8 (232 el día anterior) y los casos activos ascendían a 583 (596 que el día 27).  La presión hospitalaria aumentó ligeramente respecto al domingo: 54 hospitalizados por COVID-19 (el día anterior eran 47). Y de ellos, 13 permanecen en la UCI

 

 

Más información en https://actualidad.larioja.org/coronavirus/datos con información y gráficas actualizadas sobre evolución del COVID-19 en La Rioja.

Evitar los contagios comunitarios, aunque hayan llegado las vacunas, debe seguir siendo el gran objetivo para las próximas semanas y meses. De ahí la importancia de seguir realizando pruebas a la población, rastrear contactos de casos positivos y ponerlos en cuarentena.

El éxito de poder iniciar la inmunización arroja un poco de luz al final del túnel. Los datos son positivos y, desde luego, la vacuna contra el coronavirus es el arma más poderosa para poner fin a esta crisis sanitaria; sin embargo sólo las vacunas no acaban con la pandemia.

La seguridad solo llegará cuando se inmunice de forma general a toda la población y, para ello, queda un largo camino. La situación es inestable, la mayor parte de la población es vulnerable al virus y las cifras de contagios y hospitalizaciones siguen siendo elevadas.

No podemos bajar la guardia. Las medidas preventivas de lavado de manos, uso de mascarilla y mantenimiento de la distancia social, siguen absolutamente vigentes.

 

Alberto Lafuente Jiménez
Gerente del Servicio Riojano de Salud 

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Ayer comenzó la vacunación a profesionales sanitarios en primera línea, en el vestíbulo del salón de actos del Hospital San Pedro, lugar habilitado para el desarrollo de la campaña de vacunación entre el personal de instituciones sanitarias. También se unirá FHCalahorra en los próximos dias.

En el primer día de inmunización, 15 profesionales recibieron la primera dosis de la vacuna frente a la COVID-19, y dentro de tres semanas se les administrará la segunda dosis.

 

Hoy, día 29, se celebra el último taller de 2020 "Colocación y retirada de EPIs", en el CIBIR, de 14 a 15 horas. En enero, reanudará su programación habitual (martes y jueves)

Desde finales de febrero se está desarrollando este curso, a cargo del Servicio de Prevención de Riesgos Laborales, al que han asistido cerca de 1.900 profesionales sanitarios y no sanitarios.

Es esencial que todo el personal que tenga relación con los pacientes realice este taller, al que pueden asistir los profesionales que no lo hayan hecho, los de nueva contratación y quienes estén interesados en volver a repetirlo

El Servicio de Cocina se esfuerza al máximo para elaborar menús especiales en las fechas más emblemáticas de Navidad. Un gran trabajo de todo el personal de este Servicio para que los pacientes noten un poco menos que no pueden estar en sus casas. La pasada semana elaboraron el siguiente menú para la cena de Nochebuena: consomé navideño; langostinos con mayonesa; cardo con almendra; rape a la Bilbaína con pimientos piquillo, arroz con leche y turrón. En la comida de Navidad sirvieron espárragos dos salsas, sopa pescadores, cordero asado con patata panadera y piña en su jugo y turrón.

Y estos son los menús que se sirven esta semana y la próxima:

CENA DE NOCHEVIEJA:

Langostinos con mayonesa, crema de champiñón, bacalao a la riojana; macedonia, uva moscatel y turrón.

COMIDA DE AÑO NUEVO:

Pudin de pescado con mahonesa, consomé navideño; cordero con patatas panadera, cuajada con miel y turrón.

COMIDA DEL DIA DE REYES:

Ensaladilla rusa, crema de ave, pollo asado con setas y roscón de Reyes