La borrasca "Filomena" que ha azotado La Rioja, y al resto del país, durante el pasado fin de semana, no ha sido obstáculo para el gran trabajo que han realizado las enfermeras vacunando a residentes y trabajadores de centros de personas mayores para mejorar la salud colectiva. Un gran esfuerzo al que ha contribuido el personal administrativo, el informático. COVID Responde...

Ni la nieve ni las bajas temperaturas les han impedido llevar a cabo una impecable labor en estos centros y hogares de personas mayores. En algún caso, nos indican, contaron con la colaboración de Cruz Roja para acceder a los municipios como ocurrió en Autol.

En esta galería de imágenes vemos a los profesionales de enfermeria en varias de las las residencias donde han vacunado: Santa María La Real, Residencia La Rioja, en Albelda; en Calahorra, en Montesclaros, en Teresa Jornet...

¡Un gran equipo de profesionales! ¡Vosotras sí sois noticia!

Galería de imagenes

Por Mª Antonia Torres Fernández-Gil. Facultativo Especialista Medicina Preventiva. Hospital San Pedro

En las últimas décadas se está produciendo un aumento progresivo en el número de personas con alteraciones inmunitarias que les hace vulnerables a enfermedades prevenibles mediante la vacunación. Esto es atribuible, entre otros factores, a deficiencias inmunitarias inespecíficas asociadas a algunas enfermedades prevalentes crónicas (como por ejemplo diabetes, cirrosis, alcoholismo, enfermedad renal),al envejecimiento general de las personas en nuestra sociedad; y sobre todo, a la expansión de las terapias inmunomoduladoras, incremento en el desarrollo y uso de terapias para enfermedades neoplásicas, trasplantes de médula ósea y órgano sólido y  al aumento de la esperanza de vida de los pacientes afectados por estas patologías.

Se utilizan fármacos con actividad inmunosupresora o inmunomoduladora fundamentalmente para el tratamiento de enfermedades inflamatorias  de base autoinmune (artritis reumatoide, enfermedad inflamatoria intestinal  lupus eritematoso sistémico, esclerosis múltiple, psoriasis, etc.), en pacientes sometidos a trasplante de órgano sólido y de progenitores hematopoyéticos para evitar el rechazo, terapia oncológica (tumores sólidos y enfermedades hematológicas malignas) y otras enfermedades menos comunes , como por ejemplo la hemoglobinuria paroxística nocturna. Algunas de estas enfermedades por si mismas favorecen el desarrollo de infecciones, pero el mayor riesgo recae en los tratamientos, que alteran la respuesta inmunitaria ocasionando un aumento del riesgo de infección. Además, hay que tener en cuenta que estas infecciones pueden ser más graves y cursar con más complicaciones que en personas inmunocompetentes, lo que hace que la inmunización de estos pacientes resulte prioritaria.

Las personas inmunodeprimidas son una población heterogénea, que varía tanto en el grado de inmunosupresión como en la susceptibilidad a la infección. Tanto la seguridad como la efectividad de las vacunas en este grupo de población dependen de la naturaleza y del grado de inmunosupresión.

Las vacunas con virus ó bacterias vivas atenuadas generalmente están contraindicadas, porque estos pacientes pueden no ser capaces de limitar la replicación del microorganismo vacunal. Las vacunas inactivadas son productos biológicos seguros, que pueden ser administrados en pacientes inmunodeprimidos de la misma forma que a los pacientes inmunocompetentes; es decir siempre que no existan contraindicaciones como antecedentes de reacciones adversas graves en administraciones previas o alergia a alguno de los componentes de la vacuna.

En la vacunación de personas con inmunodeficiencias además de la tolerancia y seguridad de las vacunas, hay que tener en cuenta la capacidad inmunogénica a la vacuna. En este tipo de pacientes la respuesta inmune suele ser subóptima en relación con la observada en personas inmunocompetentes. A pesar de ello, no existen dudas sobre la relación beneficiosa potencial, para recomendar su vacunación.

Aunque Las vacunas pueden administrarse en cualquier momento de la enfermedad y/ o del curso del tratamiento inmunosupresor, es importante siempre que sea posible, vacunar al menos 2-3 semanas antes del inicio de la inmunosupresión para lograr la mejor respuesta posible. En cualquier caso, hay que tener en cuenta que no estará justificado retrasar el inicio del tratamiento para vacunar si éste es imprescindible.

En el caso de que no sea posible vacunar a los pacientes antes de la introducción del fármaco, se recomienda la administración de las vacunas durante las fases estables de la enfermedad, no por el riesgo (inexistente) de exacerbar su actividad, sino por la reducida inmunogenicidad asociada en presencia de brote. En algunas situaciones se podrán crear “ventanas terapéuticas” interrumpiendo el /los tratamientos por algún tiempo para vacunar con mayor garantía de respuesta durante ese periodo.

Con ciertos fármacos inmunosupresores, la inmunodepresión se establece en función de la dosis y la vía de administración, por lo que en muchos casos no implica inmunosupresión grave que afecte de forma importante a la efectividad de la vacuna.

Por otra parte, en muchos pacientes, el grado de inmunosupresión puede variar con el tiempo, y se requiere por tanto un abordaje dinámico. La decisión de recomendar o no una determinada vacuna dependerá de un análisis riesgo-beneficio individualizado y muy cuidadoso.

Estas personas pueden requerir vacunas adicionales a las administradas de forma sistemática a la población general. En algunos casos puede ser necesaria la administración de un mayor número de dosis, vacunas ayudadas o reforzadas con mayor dosis y control posterior de la respuesta vacunal, con revacunación cuando su situación inmune se recupere para mantener la protección a largo plazo.

Es importante definir estrategias de vacunación adecuadas para los pacientes con inmudeficiencia porque la vacunación no está muy extendida en ellos, probablemente por la falta de conciencia sobre el riesgo de infección y las dudas sobre seguridad y eficacia de las vacunas en estos casos.

El temor a que las vacunas provoquen exacerbaciones de su enfermedad de base también influye en la infrautilización de las vacunas; sin embargo, no existe evidencia científica sólida que avale esta relación mientras que si hay evidencia clínica de que la inmunización de estos pacientes no altera los parámetros clínicos o de laboratorio relacionados con la actividad de la enfermedad.

Ante una situación de pandemia es necesario priorizar la estrategia de vacunación en poblaciones de inmunocomprometidos, ya que son más vulnerables tanto a la infección como a la enfermedad.

Asimismo, la vacunación debe complementarse con otras estrategias de prevención indirectas, como la vacunación de los convivientes y del personal sanitario que los atiende. Las personas inmunocompetentes que conviven con otras que padecen inmunodeficiencia deben tener actualizado su calendario de vacunación.

El incremento de los casos activos y la situación epidemiológica a partir del otoño está afectando de manera muy diferente a la presión asistencial respecto a los indicadores hospitalarios de la primera ola de la pandemia.

Ayer, día 10 de enero, estaban ingresados con COVID-19 en el Hospital San Pedro y en Fundación Hospital Calahorra un total de 128 pacientes (106 en plantas hospitalarias -de ellos, 24 en la UCI- y 22 en Hospitalización a Domicilio.

En este momento, se encuentran operativos como controles COVID-19 en el Hospital San Pedro el 7ºA y los dos controles de la sexta planta (A y B). Por su parte, en Fundación Hospital Calahorra los pacientes con coronavirus están hospitalizados en la segunda planta.

En la primera oleada, tenemos que ir a día 24 de marzo para hallar el mismo número de pacientes en la UCI, si bien la ocupación en las plantas de hospitalización en esa fecha era ya muy elevada, con 206 pacientes ingresados.

En el Sistema Nacional de Salud, el número de casos confirmados con infección por SARS-CoV-2 asciende a 2.050.360 (confirmados por test PCR) de los que 51.874 han fallecido y 18.715 han precisado ingreso en la UCI, según datos del Ministerio de Sanidad, a 8 de enero.

La Rioja

En La Rioja, desde el inicio de la pandemia se han registrado 594 fallecimientos.

La incidencia acumulada de ayer se situaba en 493,2 (426,1 el día anterior) y los casos activos ascendían a 1.358 (1.299 el día 9). Respecto a la presión hospitalaria, ayer había 106 ingresados por COVID-19: 82 en plantas hospitalarias y 24 permanecían en la UCI.

Más información en https://actualidad.larioja.org/coronavirus/datos con información y gráficas actualizadas sobre evolución del COVID-19 en La Rioja.

Recordamos la comunicación de la Dirección de Atención Primaria y Emergencias Sanitarias en torno al rastreo retrospectivo de contactos ocasionales. Para ampliar la posibilidad de diagnóstico temprano de COVID-19 de personas en estado asintomático y paucisintomático y evitar así la transmisión, desde Salud Pública de La Rioja se puso en funcionamiento el estudio para identificar lo que llaman “contactos ocasionales”.

Estos son las personas que tuvieron contacto con un caso confirmado entre los 3 y 5 días previos al inicio de síntomas del caso. En los casos asintomáticos confirmados por PDIA, entre los 3 y 5 días previos a la toma de muestra para el diagnóstico.

El estudio de los mismos se realiza desde la Unidad COVID, aquí les solicitan una PCR. Sí el resultado es positivo pasarán al circuito de casos confirmados y sí el resultado es negativo no tendrán que cumplir cuarentena.

No cumplen criterios de contacto estrecho ya que en estos el periodo a considerar será hasta los 2 días previos al inicio de síntomas del caso. En los casos asintomáticos confirmados por PDIA, hasta los 2 días previos a la toma de muestra para el diagnóstico. Los contactos estrechos SI deben cumplir la cuarentena de 10 días si tienen PCR negativa.

COVAX es una innovadora iniciativa de colaboración mundial para acelerar el desarrollo y la producción de pruebas, tratamientos y vacunas contra la COVID-19 y garantizar el acceso equitativo a ellos. Está codirigida, entre otros, por la OMS,

Tal como lo definen sus fundadores, su objetivo es “reunir a gobiernos, organizaciones mundiales de salud, fabricantes, científicos, sector privado, sociedad civil y filantropía, con el objetivo de brindar acceso innovador y equitativo a los diagnósticos, tratamientos y vacunas de COVID-19. 

Respecto a las vacunas, es la solución verdaderamente global para esta pandemia porque es el único esfuerzo para garantizar que las personas de todos los rincones del mundo tengan acceso a ellas una vez disponibles, independientemente de su riqueza.

Por lo tanto, vamos a tener que confiar en que este organismo sea eficaz y comience lo antes posible a repartir vacunas por el mundo. Ese sería el final de la pandemia, que todos los habitantes o casi todos estuviesen vacunados, porque la COVID-19 no atiende a fronteras, ni a países.

Alberto Lafuente Jiménez
Gerente del Servicio Riojano de Salud 

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