Aprovechando la “casi” vuelta a la normalidad en los centros sanitarios, y con una disminuida presión asistencial, se ha aprovechado para efectuar algunos cambios de las zonas de hospitalización de varios servicios.

De esta forma, Medicina Interna ocupa ahora los dos controles de la sexta planta. Y la sección de Oncología, que hasta marzo estaba situada en el 6ºA, ahora pasa a ocupar el control 3ºA.

Cardiología, ubicada hasta hace unas semanas en el 3ºA ha pasado al 3ºB y, por último, Cirugía Torácica, cuya hospitalización se localizaba en el 3ºB ahora se emplaza en el 3ºD.

Somos enfermeros, acostumbrados a situaciones de estrés y gravedad en nuestro día a día. Una de las funciones que tenemos es la ASISTENCIAL, es decir, nos dedicamos a cuidar de la salud de las personas.

Pero en tiempos de COVID-19, podríamos resumir en una palabra cual fue nuestro cometido:

CONTENCIÓN

Las primeras semanas fueron muy duras, llenas de incertidumbre, de inseguridad, de cambios, viviendo  una realidad paralela entre lo que respondíamos al teléfono y la normalidad que se respiraba en la calle y en los pasillos del hospital. Nadie sabía apenas algo sobre el abordaje de este virus. Y ahí, nuestra función principal no sólo fue informativa (de acuerdo a los múltiples protocolos que cada día elaboraban los técnicos), sino la contención de la población en sus casas, para no desbordar ni colapsar el hospital. Y así fue.

Los primeros meses cientos y cientos de llamadas recibimos durante las 24 horas del día, en el que hacer un triaje telefónico, recomendando no salir de casa fue muy arriesgado. El contenido de las llamadas, en un 90 %, era de población con síntomas a  la que se dejaba en aislamiento domiciliario con la consiguiente incertidumbre y preocupación por parte del llamante ya que no se realizaban test diagnósticos a la generalidad.

Hemos vivido situaciones dramáticas al teléfono, problemas sociales agravados, grandes crisis de angustia, de desesperanza y de abandono. Momentos durísimos para los llamantes y para nosotros, en el que resolver era la prioridad y lo hacíamos.

Y nuestra función viraba de nuevo a una contención psicológica, algo de lo que como enfermeros que somos, tuvimos que entrenarnos en como clamar y mostrar una actitud tranquilizadora, aunque nuestro estado emocional estaba entrando en una situación delicada.

Hemos preguntas de todo tipo:

  • Síntomas compatibles con el virus
  • Que hay que hacer para que te realicen la pruebas diagnosticas
  • He estado de viaje en sitios con brotes , que hago..
  • Con que productos realizar la limpieza del domicilio
  • Cuánto dura el virus en superficie en los distintos tipos de materiales
  • Si existen portadores asintomáticos, y cuando empiezan a contagiar
  • Cuál es el periodo de incubación del virus
  • Tipos de mascarillas, como desinfectarlas, cuantas veces pueden usarlas
  • Desinfección de la compra calzado, llaves, dinero…
  • Resultados de pruebas
  • Soy contacto estrecho con alguien ingresado…

En el Sistema Nacional de Salud, el número de casos confirmados con infección por SARS-CoV-2 asciende a 252.513 (confirmados por test PCR) de los que 28.396 han fallecido y 11.707 personas han precisado ingresar en UCI, según datos del Ministerio de Sanidad del 7 de julio. 

La Rioja (Datos acumulados desde el inicio de la pandemia en La Rioja y hasta el 8 de julio de 2020. Actualización de lunes a viernes)

En La Rioja, desde el inicio de la pandemia se han registrado 366 fallecimientos, 4.079 casos confirmados de COVID-19 y un total de 1.490 ingresos hospitalarios, 91 de ellos en la UCI.

Ritmo de reproducción (R0)

Número de personas que contagia cada caso confirmado. Datos hasta el 5 de julio de 2020. Actualización semanal

Número básico de reproducción: 0,87


Más información en https://actualidad.larioja.org/coronavirus/datos con información y gráficas actualizadas sobre evolución del COVID-19 en La Rioja.

En este nuevo escenario que ha dejado la pandemia, la seguridad de los pacientes y la de los profesionales es la auténtica prioridad.

Los centros sanitarios deben ser espacios a salvaguardar de la transmisión del coronavirus. Y en este escenario se ha diseñado un nuevo modelo organizativo que facilita la atención fluida de la población con los profesionales sanitarios y con los recursos, con seguridad, y dando respuesta a sus necesidades. La actividad no presencial es una fórmula que conjuga ambas demandas.

La excepcionalidad del momento de la infección por el SARS-CoV-2 obliga a garantizar la seguridad del paciente y de la colectividad y a colaborar en el final de los contagios y de la pandemia.

Y es al mismo tiempo, de la situación vivida podemos encontrar una buena oportunidad para replantearnos modelos, formas de trabajo y modernizar el acceso de toda la ciudadanía al conjunto de profesionales de la salud, y además hacerlo de forma eficiente.

Gracias por el esfuerzo de todos

 

Alberto Lafuente Jiménez
Director del Área de Salud de La Rioja