El último informe de la Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España (ESTUDES 2025), promovido por el Plan Nacional sobre Drogas y con ampliación específica para La Rioja, confirma una tendencia general de estabilidad o descenso en el consumo de la mayoría de las sustancias entre estudiantes de 14 a 18 años en nuestra comunidad, si bien los niveles continúan situándose por encima de la media nacional en varios indicadores clave.

El alcohol se mantiene como la sustancia más consumida entre los adolescentes riojanos. El 75,8 % afirma haberlo probado alguna vez, el 73,7 % en el último año y el 58,7% en el último mes, cifras que reflejan una estabilidad respecto a 2023 pero que siguen siendo elevadas. Además, el 48,6 % reconoce haberse emborrachado alguna vez y el 20,4 % en los últimos 30 días, con prevalencias superiores a las del conjunto de España.

La directora general de Salud Pública, Consumo y Cuidados, Eva Martínez, ha subrayado este miércoles, día 22, en la presentación del estudio, que “aunque los datos muestran avances en determinadas sustancias, el consumo de alcohol sigue siendo el principal reto de salud pública entre nuestros jóvenes, especialmente por su normalización en contextos de ocio”.

El informe también confirma una evolución positiva en el consumo de tabaco, que continúa descendiendo en todos los indicadores, y en cannabis, cuyo consumo se reduce de forma sostenida tanto en el uso experimental como en el reciente. Asimismo, disminuyen conductas emergentes como el consumo de bebidas energéticas o el juego online con dinero, lo que apunta a una mayor sensibilización frente a estos riesgos.

No obstante, el estudio pone el foco en nuevas preocupaciones. Destaca el aumento de determinados consumos y conductas de riesgo entre las chicas, que superan a los chicos en consumo de alcohol reciente, episodios de intoxicación etílica, uso de hipnosedantes y vapeo. En este sentido, Martínez ha destacado que “la perspectiva de género es clave: estamos observando una equiparación —e incluso superación— de los consumos en chicas, lo que nos obliga a adaptar las estrategias preventivas a esta realidad”.

En relación con los hipnosedantes, el 14,2 % de los estudiantes los ha consumido alguna vez y el uso sin prescripción médica aumenta hasta el 3,0 %, evidenciando un posible vínculo con el malestar emocional en la adolescencia. Además, el 43,7 % ha probado cigarrillos electrónicos, consolidando el vapeo como una práctica extendida.

El ámbito digital emerge como otro de los principales focos de atención. El 63,4 % del alumnado dedica más de cuatro horas diarias a redes sociales en días no lectivos y un 16% presenta un posible uso problemático. A ello se suma la elevada exposición a pornografía, especialmente entre los chicos, donde alcanza al 74 % en el último año.

Desde el punto de vista preventivo, el informe refleja avances en la percepción del riesgo: el 95,1 % considera peligroso el consumo habitual de cannabis y aumenta significativamente la percepción de riesgo de los cigarrillos electrónicos. Sin embargo, la accesibilidad continúa siendo elevada, ya que el 93,3 % de los estudiantes considera fácil conseguir alcohol y el 90 % tabaco.

En este contexto, la directora general ha incidido en que “el Gobierno de La Rioja va a seguir reforzando las políticas de prevención desde edades tempranas, trabajando con centros educativos y familias, y abordando de forma integral los nuevos riesgos asociados a la salud mental y las adicciones comportamentales”.

El Ejecutivo regional considera prioritario intensificar las intervenciones específicas en población juvenil, “debemos anticiparnos a los cambios en los patrones de consumo y ofrecer respuestas adaptadas, basadas en la evidencia y centradas en la protección de la salud de nuestros jóvenes”, ha concluido Martínez.

En conjunto, los resultados del ESTUDES 2025 dibujan un escenario de mejora en algunos indicadores, pero con importantes retos pendientes, especialmente tanto en el consumo de alcohol como en la aparición de nuevas formas de adicción que requieren una respuesta coordinada y sostenida desde las políticas públicas.