Salud incide en los factores de riesgo cardiovascular en el Día Mundial del Ictus que se celebra mañana
Profesionales de la Unidad de Ictus del Hospital San Pedro, en colaboración con el investigador Alfredo Martínez, llevan a cabo un ensayo clínico que persigue reducir los efectos del ictus
La consejera de Salud, María Martín, el director de Área, Juan Ramón Rábade, el gerente de la Fundación Rioja Salud, Javier Aparicio, acompañados por la neuróloga Marta Serrano y por el investigador Alfredo Martínez, han incidido, coincidiendo con la celebración mañana del Día Mundial del Ictus, en los factores de riesgo vascular (hipertensión, diabetes, tabaco, vida sedentaria, obesidad y colesterol elevado) que predisponen a la aparición de un accidente cerebrovascular. La causa más frecuente del ictus cerebral es la arterioesclerosis, que se caracteriza por el engrosamiento de la pared de las arterias, provocando dificultad para el paso de la sangre, muy frecuente en la población y más a medida que aumenta la edad. Además existe predisposición hereditaria a sufrirla.
Hoy, en los hospitales españoles, promovido por la Sociedad Española de Neurología, se llevan a cabo acciones informativas para tratar de dar a conocer la enfermedad y ofrecer consejos para su prevención.
Ensayo clínico
En relación con esta patología, María Martín ha visitado la sección de Neurología en donde se lleva a cabo un ensayo clínico para reducir los efectos del Ictus, investigación iniciada en el CIBIR por Alfredo Martínez, y que demuestra por primera vez la influencia de un movimiento periódico a lo largo del eje mayor del cuerpo en la prevención del daño cerebral causado por infartos cerebrales.
Los investigadores encontraron que el movimiento de vaivén aumenta el flujo sanguíneo dentro de las venas y las arterias del sistema circulatorio y esto hace que las células endoteliales (que revisten por dentro la pared de los vasos sanguíneos) secreten a la sangre toda una colección de sustancias beneficiosas. Estas sustancias secretadas por las células endoteliales, por tanto, podían ser también beneficiosas en el caso de los infartos cerebrales, y así se comprobó en un modelo animal, en 2009.
Hasta el momento se ha incluido en el ensayo clínico a 8 pacientes. La puesta en marcha de la Unidad de Ictus en el Hospital San Pedro, en 2014, y en la que han ingresado en torno a 500 pacientes, creó la situación más favorable para el inicio de este estudio, que pretende reclutar 87 pacientes con ictus isquémico agudo que acudan a la Unidad de Ictus antes de 6 horas de iniciarse el proceso.
Los pacientes que otorgan su consentimiento al estudio son divididos en tres grupos: el grupo 1 recibe el tratamiento habitual en la Unidad de Ictus sin agitación (es el grupo control); el grupo 2 recibe, además del tratamiento habitual, una sesión de agitación durante 3 horas en el primer día de estancia en el Hospital; el grupo 3 recibe 7 sesiones de 45 minutos cada día.
En todos los pacientes se mide, mediante resonancia magnética, el edema y el daño cerebral a la llegada y a los 7 días de iniciarse la enfermedad. Además se evalúa la recuperación de las capacidades mecánicas e intelectuales de los pacientes a lo largo de su tratamiento. Al final del estudio, se estudiará estadísticamente la influencia del tratamiento de agitación sobre el daño cerebral residual y se comprobará si el nuevo tratamiento es útil.
Antes de iniciar el ensayo clínico, se consiguieron los permisos del Comité Ético de Investigación Clínica de La Rioja (CEICLAR) y de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).
¿Qué es un Ictus?
Un Ictus o enfermedad vascular cerebral aguda ocurre por una repentina disminución o interrupción del flujo sanguíneo (riego) en el cerebro (80% de los casos), o también por una hemorragia en el propio cerebro o en sus envolturas (20%). El daño que se produce en el cerebro es causado por el coágulo de sangre o trombo que obstruye el tejido cerebral. Si el coágulo afecta a una parte vital del cerebro o la hemorragia es muy grande, el paciente puede morir. Afortunadamente, el reconocimiento de los síntomas de la enfermedad y la búsqueda de atención médica especializada inmediata pueden ayudar a reducir las probabilidades de incapacidad o muerte.
Los síntomas más frecuentes son:
- Parálisis repentina, con o sin adormecimiento u hormigueo de la cara, brazo o pierna.
- Pérdida repentina del lenguaje o dificultad para hablar o comprender.
- Pérdida de visión en un ojo o pérdida de visión en la mitad de un campo visual, derecho o izquierdo.
- Dolor de cabeza brusco, muy fuerte, sin ninguna causa aparente.
















































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