La actividad física es cualquier movimiento musculo esquelético del cuerpo que produce gasto energético. Si se realiza de manera planificada, estructurada y repetida se denomina ejercicio físico y si es en un entorno reglamentado y competitivo deporte.

La actividad física es necesaria para conseguir la condición física que nos permite vivir con el mayor grado de autonomía personal posible para afrontar la vida diaria y para ejercer un mayor control sobre nuestra propia salud. La forma física es:

  • La capacidad para transportar el oxígeno de forma eficiente, resistencia cardiorrespiratoria.
  • La capacidad de mantener contracciones musculares repetidas con la mayor frecuencia posible, resistencia muscular.
  • La capacidad para vencer una resistencia, fuerza.
  • La capacidad para movilizar las articulaciones, flexibilidad.
  • La capacidad de realizar un movimiento con la máxima rapidez, velocidad.

La actividad física practicada con regularidad tiene múltiples beneficios para la salud:

  • Mantiene controlado el peso corporal, los niveles de colesterol, tensión arterial y glucosa
  • Aporta equilibrio, movilidad, flexibilidad y fuerza muscular
  • Mejora la ansiedad y depresión
  • Fortalece los huesos y mejora el estado de las articulaciones
  • Facilita las relaciones personales y sociales

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda practicar al menos 30 minutos diarios de actividad física moderada en personas adultas y 60 minutos en la infancia y adolescencia, así como reducir los periodos de actividad sedentaria:

En niños y jóvenes

  • Prolongar el tiempo de actividad de 30 a 60 minutos, y dos veces a la semana realizar ejercicios de mayor intensidad (correr, juegos deportivos, deporte, etc.)
  • Los niños y niñas deben jugar todos o casi todos los días al aire libre, con juegos que requieran movimiento (soga, pelota, correr, etc.) y participar en las actividades extra-escolares de ocio deportivo.
  • Reducir el tiempo empleado en ver la televisión, manejar el ordenador, jugar a videoconsolas y otras actividades que no requieran movimiento.

En personas adultas

  • Pasear a paso ligero o realizar otra actividad moderada, al menos 30 minutos, todos o casi todos los días de la semana.
  • Realizar 60 minutos dos o tres días a la semana actividad física más intensa (deporte, entrenamiento, ejercicio físico planificado).
  • Evitar estar en posición sentada durante tiempo prolongado en el trabajo, procurando hacer descansos regulares con sesiones cortas de estiramientos o dando un breve paseo.

En personas mayores

  • Pasear a paso ligero o realizar otro ejercicio físico moderado al menos 30 minutos todos o casi todos los días de la semana.
  • Realizar dos o tres días a la semana ejercicios de resistencia, fuerza, flexibilidad y equilibrio y coordinación adaptados a las condiciones personales.

¿Cómo incorporar la actividad física en nuestra vida cotidiana?

  • Subir y bajar las escaleras, evitando en la medida de lo posible el ascensor.
  • Acudir caminando a comprar, al trabajo o al colegio
  • Desplazarse en bicicleta.
  • Implicar a niños y niñas en actividades extra-escolares y en juegos deportivos. Estimularles desde pequeños a que jueguen en compañía, con movimiento y al aire libre.
  • Bailar, patinar, correr, compartir las tareas del hogar, participar en actividades de ocio y deportivas que organizan las instituciones (excursiones, paseos, gimnasia, eventos,…)
  • Utilizar el mobiliario de parques y jardines para el ejercicio.

Todas ellas son actividades moderadas que casi todas las personas pueden practicar e incorporar en su vida diaria y sumar SALUD Y BIENESTAR.